[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565901971453{margin-bottom: 38px !important;}»]Como dice el adagio popular, si por acá no llueve por allá no escampa. Parecería ser que la clase política en el mundo y especialmente en la América Latina y en Estados Unidos está desgastada y ha perdido credibilidad, pues es lo que dicen algunas noticias que está sucediendo en Estados Unidos, según algunas encuestas, y a los encuestadores no les gusta ninguno de los dos candidatos presidenciales, pero a la gente le gusta lo que va contra la corriente, aunque esto traiga desgracias de gran magnitud a futuro.
El triunfo del narcisista Donald Trump pone al mundo a temblar, no solo por lo que caracterizó su campaña y por sus frases polémicas durante la misma, sino por lo que menciona que será su gobierno: es no solo retroceder al pasado, sino romper con temas vitales como programas de la ONU contra el cambio climático, relanzar el oleoducto Keystone XL, “cancelar cada una de las órdenes ejecutivas” dictadas por Obama, poner a millones de inmigrantes que han vivido toda su vida en EE. UU en la incertidumbre de ser deportados, además de las catástrofes que se avecinan en temas de política exterior, como renegociar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (Nafta) y salir de la Asociación Transpacífica, revisar su política con sus viejos e importantes aliados europeos, tema vital para la seguridad mundial, y otros temas cruciales como el caso de Siria, por ejemplo.
Lo que da mucho que pensar es que, a pesar de lo negativo, grosero, deshonesto y altanero que fue durante su campaña, ganó las elecciones; parecería ser entonces que la crisis social y la falta de presencia del estado en el país del norte son tan grandes, que los americanos prefirieron a Trump que continuar con lo que él llamó el establecimiento que, si analizamos las propuestas de la Sra. Clinton, eran más asertivas y menos incendiarias para un mundo que ya vive en guerra permanente, en el que atizar el fuego no es conveniente para nadie en estos momentos.
En este escenario la ética y el honor no existieron, y al parecer tampoco preexiste la educación política, pues no se explica cómo algunos emigrantes e incluso estados como la Florida, apoyaron al candidato republicano quien, a lo largo de su campaña, se caracterizó por su xenofobia y dejó bien en claro que los extranjeros no van a tener cabida en el país del tío Sam y demostró su grosería, altanería, extremismos, machismo y otras actitudes poco apropiadas para un candidato que aspira a liderar al país más importante del planeta.
Con lo anterior, todos rezamos para que Dios ayude a ese país y al mundo, y a saber, cómo conducirnos sin que Trump, en medio de sus bravuconerías, nos lleve a una tercera guerra mundial.
Lo que se puede concluir es que el mundo debe reconstruir una nueva manera de ejercer la democracia, y la clase política debe modernizarse y acercarse al pueblo con honestidad, para que el electorado vuelva a creer en ella, y evitar con esto[1] que lleguen a la presidencia líderes populistas funestos que debilitan las instituciones y la democracia, trayendo el caos al país, a la región o al mundo como parece que ocurrirá en el caso de los Estados Unidos.
Hechos como como este populismo que jamás se había pensado que tuviera cabida en los Estados Unidos y que condujeron al triunfo del Sr. Trump, o situaciones como la corrupción, los engaños, las mentiras, la falta de educación política, la falta de presencia del estado, los egoísmos, la ambición por el dinero, el anhelo desorbitado de poder, la falta de ética y de un verdadero liderazgo, son circunstancias que hoy el mundo afronta, y son los que todos debemos combatir si en verdad deseamos un mundo en paz.
Esta campaña electoral ha sido como las del brexit inglés o el uribexitcolombiano, basadas en intrigas, mentiras y corrupción. Trump comenzó su campaña ofendiendo al pueblo mexicano y tratando a los mexicanos de violadores, criminales y narcotraficantes, sin mencionar la manera como se dirige a los latinos en general.
Si esto hace con su país vecino con el que comparte una frontera de 3.000 km , imagínense que podría pasarle al resto de países de la América Latina y a la economía mexicana ahora con Trump en la Casa Blanca; pues ya se comienzan a sentir los efectos de su triunfo con la caída de algunas bolsas, del dólar y del peso mexicano, sin dejar de mencionar los rumores que han salido en las noticias, relacionados sobre la supuesta alianza que tiene con el presidente ruso Vladimir Putin, quien al parecer le ayudo en su campaña, generando desinformación respecto a su contrincante demócrata con quien estuvo bastante distanciado, para contribuir al triunfo de Trump.
Si esta supuesta alianza llegase a ser cierta, ¿qué nos esperaría a nosotros los latinos, y especialmente a Colombia frente al caso de nuestro diferendo fronterizo con Nicaragua? Para nadie es un secreto que Rusia ha apoyado a este vecino país ya que tiene intereses en esta área específica para la construcción de un canal interoceánico, y de otra parte, sin dejar de mencionar lo nefastas que están siendo las acciones rusas, para la seguridad mundial, especialmente para los propios europeos, con quienes ya ha tenido serias confrontaciones en diversos temas tanto económicos como políticos, a causa de su afán de anexarse territorios para recuperar el antiguo imperio ruso, pues su ansia de expansionismo y de posicionarse como la primera potencia mundial no tiene límites, con lo que podría conducir al mundo a la guerra y a la anarquía.
(*) Profesora universitaria y ex diplomática[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2016/11/que-dios-nos-proteja-de-trump/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]