La Unión Europea y su inestabilidad.

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[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565899090396{margin-bottom: 38px !important;}»]La crisis de los emigrantes en la Unión Europea (UE) ha ocasionado grandes controversias, no solo dentro de los Estados miembros, sino en sus propias instituciones.

Se han generado distintas reacciones en algunos de sus estados miembros. Surgen entonces movimientos xenofóbicos en algunos países de la Unión. En otros, existe el temor de que entre los refugiados venga algún terrorista fundamentalista, más aún cuando han existido actos terroristas producidos por grupos que actúan en países de donde provienen los refugiados, como los del Estado Islámico que han dejado varios muertos y destrucción en Francia, por ejemplo.

De igual manera este problema de desplazamiento ha traído no solo un gran impacto negativo en las economías de los países que conforman la Unión, sino conflictos sociales, que generan un riesgo frente a los logros vitales de la integración europea como son el espacio de libre circulación de Schengen, y su credibilidad institucional frente a la estabilidad a la región, conforme a los propios principios, políticas y valores, que la rigen.

Hechos como los ocurridos en Ucrania por parte de Rusia, el problema actual en que vive el Medio Oriente frente a los distintos grupos terroristas como el Estado Islámico entre otros muchos que difunden el terrorismo a nivel internacional, la crisis de Grecia, la falta de un compromiso y políticas claras a seguir frente a esta crisis de refugiados, la pretendida retirada de la Gran Bretaña de esta institución internacional, entre otros tantos, dejan a la Unión Europea en una crisis de gobernabilidad que afecta enormemente a sus instituciones y ponen en entredicho el fundamento de su existencia como tal.

Si recordamos el nuevo Tratado de Lisboa que reformó el Tratado de la Unión Europea, así como el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea, se basa en una institución más democrática, eficaz, con mayor presencia en el mundo, con más solidaridad entre sus estados miembros y con una determinada estabilidad institucional, y mayor consolidación de derechos y libertades para los ciudadanos europeos, basados en unos principios, identidad, y valores comunes.

Al parecer, las dinámicas y los intereses creados entre cada uno de los estados miembros de la Unión, hacen que estos principios y valores que se plasmaron para robustecer la Unión Europea, se debiliten, más aún si a esto le adjuntamos la presión que esta institución tiene frente a la crisis humanitaria que cada día escuchamos y observamos en los distintos medios de comunicación desde el 2015.

Los incumplimientos a los pactos acordados para el manejo de esta crisis humanitaria, hacen que el drama se externalice, tal es el caso de Turquía a la que se le ha trasladado los costos de esta emigración, con lo cual parecería ser, que la propia Unión Europea se latiga ella misma, pues este país hace sus propios requerimientos para permitir la entrada de los refugiados a su país en que algunas de sus regiones ya causan serios problemas de orden público.

En este sentido ha habido varias sesiones de trabajo entre la UE y Turquía, una de ellas el pasado 8 de marzo, en donde según información de prensa “ Turquía y la Unión Europea han reafirmado su compromiso con la aplicación del Plan de Acción Conjunto puesto en marcha el 29 de noviembre de 2015. Se lograron varios avances, como la apertura, por parte de Turquía, de su mercado laboral a nacionales sirios bajo protección temporal, la introducción de nuevos requisitos de visado para los sirios y personas de otras nacionalidades, el incremento de los esfuerzos de seguridad por parte de los guardacostas y policías turcos y un intercambio de información más intenso, entre otras cosas”. El problema es que las agendas con las que se manejan las urgencias de la política internacional, no van al fondo del propio drama humanitario, ni a salvar vidas protegiendo a los que huyen de la guerra.

Lo que parece inconcebible es que no ha habido una voluntad real y efectiva no solo por parte de Estados Unidos en su condición de super-potencia, sino también de la misma Unión Europea en combatir el terrorismo internacional y los grupos que lo generan, los cuales se encuentran en los países del Medio Oriente, y que son los causantes de estos desplazamientos, y de la crisis humanitaria.

Se evidencian fracasos institucionales en la política migratoria y consular de la Unión Europea, ya que ha sido disfuncional, contradictoria e inconclusa.

En resumen, los acuerdos que se negocian en la Unión Europea sobre el tema de refugiados, abren a su vez la puerta a otras brechas a corto, mediano y largo plazo, debido a que se combinan diferentes situaciones como las de los desplazados, los refugiados y los emigrantes económicos, que ameritan respuestas distintas en cada caso, a pesar de que existan denominadores comunes como las dictaduras, las guerras, el terrorismo, conflictos entre etnias, etc.

Es lamentable que toda esta situación haya condicionado la capacidad de respuesta de la UE para proteger los derechos fundamentales de estas personas, pues se requiere de gobernabilidad y una verdadera voluntad política, más que continuar haciendo concesiones a Turquía y dando dinero, si se tiene en cuenta que no existe una base real de confianza entre estos dos actores.

La UE como líder regional necesita de una verdadera unión de intereses e identidad entre los estados miembros en la cual primen los valores y principios originarios de esta institución internacional como los establecidos en el artículo 1 bis de la Unión Europea que dice: “La Unión se fundamente en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto a los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a las minorías. Estos valores son comunes a los estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres, para que desempeñe su rol de estabilizador en la región y sea un actor importante en la lucha contra el terrorismo internacional”.

En igual sentido, frente a su política exterior la Unión Europea debe junto con sus Estados miembros definir y aplicar una verdadera política de migración e integración que favorece la movilidad no solo de sus ciudadanos sino de los refugiados, desplazados y migrantes económicos, en favor de la política de equidad, solidaridad y respeto de los derechos humanos como una manera de mejorar y fortalecer su imagen en materia de la aplicación de su política de seguridad y paz.

Debe de haber una mayor coherencia en los temas antes señalados, ya que no se puede juzgar a otros países si la propia Unión no muestra el ejemplo, tal es el caso de su accionar en el África. Se requiere entonces de una verdadera y clara voluntad política en donde marque su liderazgo y equilibrio de poder que tanto se necesita en las actuales circunstancias en que vive el mundo frente a las turbulencias en todo orden, en búsqueda de la paz, de la protección de los derechos fundamentales, del fortalecimiento de la democracia y la convivencia pacífica.

(*) Profesora universitaria y ex diplomática[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2016/05/la-union-europea-y-su-inestabilidad/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]