La importancia de los acuerdos y los miedos que generan

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[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565900223424{margin-bottom: 38px !important;}»]Los acuerdos son una herramienta para generar cambio cultural. Colombia necesita cambiar de mentalidad, proveer servicios para todos los ciudadanos de manera igualitaria, crear una verdadera justicia social, acercar las brechas entre ricos y pobres, crear la cultura de la legalidad, generar un sentido de pertenencia y de verdadero nacionalismo para unirnos en una sola voz y un solo país ante los temas cruciales del mismo, sin distingo alguno de credo, condición social, política, o raza.

Nadie desconoce que la política de la seguridad democrática del entonces Presidente Uribe, fue vital para el desarrollo de los acuerdos que el gobierno llevo a feliz término, debido a que contribuyo con el debilitamiento de las FARC con lo cual su deseo de tomar el poder por las vías de las armas se esfumo.

El reciente proceso de negociación del Presidente Santos que finalizo con las FARC no es el único proceso que el país ha tenido. Recordemos que el más reciente fue el del Caguan, donde se otorgó por parte del entonces presidente Andrés Pastrana una gran extensión del territorio casi que de manera indefinida a este grupo al margen de la ley. Hoy es un tema que algunos utilizan para generar desinformación.

A diferencia del Caguan que era una zona extensa indefinida en el tiempo, los acuerdos actuales mencionan que se le dará a la FARC una zona del tamaño de una vereda en los sitios donde ellos estuvieron de forma regular, y en donde este grupo estará solo por el período de seis meses, etapa en la cual se llevará a cabo el desarme, entrega de armas por parte de ellos, representando con ello el fin del conflicto.

El objetivo del Caguan fue distinto, ya que con ello se llevó a cabo el fortalecimiento militar de este grupo. Actualmente estas tierras en donde se encontrarán los miembros de las FARC van a ser rentadas por parte del Gobierno, y no se expropiarán como dicen algunos.

Hay que tener presente la diferencia entre el fin del conflicto armado, con la paz. La paz se va a construir posteriormente con la ayuda de todos los colombianos, de sus instituciones y del apoyo de la comunidad internacional.

Los temas relevantes de los acuerdos son: desarrollo rural, participación en política, las drogas ilícitas, y las víctimas.

Es vital realizar una verdadera reforma agraria y revitalizar el campo. La Reforma Rural Integral pretende superar “la pobreza y la desigualdad en el campo, brindar condiciones de bienestar a todos los habitantes rurales”, a fin de que los desplazados puedan recuperarlas, regresar a sus tierras, trabajarlas, y vivir en paz. Se construirán vías terciarias y secundarias, electrificación, se dará asistencia técnica, se creara una jurisdicción agraria, habrá un fondo de tierras en donde se puedan distribuir las tierras de manera justa a quienes las guerra se las quito, se darán créditos y sobre todo se darán títulos a sus propiedades, es decir se legalizarán los predios rurales ya que la mayoría de ellos carecen de un título que le acredite la propiedad con lo cual dificulta enormemente la obtención de créditos y otros temas.

Sobre el fondo de tierras, este se creará a partir de baldíos, donaciones y recuperaciones de tierras adquiridas ilegalmente, así como las tierras que serán devueltas por la misma FARC. Resalto este tema, porque sobre ello también existe desinformación.

Con relación al tema de “verdad, justicia y reparación para las víctimas”, “las FARC se comprometieron a reparar a sus víctimas de forma material y mediante trabajos y obras de reconstrucción que beneficien a las comunidades afectadas por el conflicto. Los bienes que no sean entregados para la reparación, quedaran sujetos a la extinción del dominio.” Vale la pena mencionar que como una forma de sanción o de pena, las FARC harán labores de reconstrucción, de infraestructura, el desminado humanitario, la búsqueda de desaparecidos, y la sustitución de cultivos ilícitos. Esta es la única manera en la cual este grupo podrá acceder a un tratamiento especial de la justicia, con lo cual no es cierto que la FARC no pagara por sus crímenes.

En este orden de ideas, las personas que hayan pagado vacunas serán considerados como víctimas, con lo cual no es cierto que tengan que responder por ello ante la justicia.

Con relación al tema de las drogas ilícitas, se llevará a cabo un programa nacional integral de sustitución de cultivos de uso ilícito que contiene no solamente temas de erradicación del cultivo, sino que habrá planes y programas de desarrollo rural acordados.

Es importante resaltar que los campesinos cultivadores no tendrán la connotación de criminales, sino que por el contrario tendrán apoyo del estado para realizar sustitución de cultivos.

El tema novedoso es que el problema del consumo se mirará como un problema de salud pública y en tal sentido habrá programas de prevención, atención y rehabilitación a los consumidores.

Así mismo habrá protección en las zonas selváticas, y bosques naturales para evitar la expansión de estos cultivos. Las FARC se han comprometido a romper con su vínculo en esta materia. Se perseguirá los bienes y dineros involucrados con el narcotráfico, así como el lavado de activos.

En cuanto a la participación en política de las FARC, no deberíamos escandalizarnos por ello, pues así lo hizo el M19 y otros grupos en países donde se han llevado a cabo esta clase de procesos.

Este proceso se trata de romper el vínculo entre la política y las armas, garantizar que quienes estén en la oposición lo puedan hacerlo sin armas. El estatuto de la oposición se negocia con los partidos, pero hay un compromiso en materializarlo, a través de la participación ciudadana.

Las FARC creará su propio partido político y como en toda democracia irán a elecciones en el 2018 y en el 2022. “si durante estos dos períodos no alcanza una representación de mínimo 5 senadores y 5 representantes a la Cámara, el acuerdo garantiza este número de curules para asegurar su representación”.

Con este hecho, el país no será una Venezuela dos, porque las FARC tengan aseguradas estas curules, partimos del hecho que Colombia no ha tenido ni tradición de dictadura, ni mucho menos de comunismo. Solo a través de la democracia y en tolerancia podemos escucharnos y no a través de las armas.

Solo invirtiendo en temas tan relevantes como los que se mencionan en los acuerdos, es como podremos hacer un país más igualitario, desarrollado y justo.

Si no invertimos en ello, y los partidos políticos no se modernizan y obtienen credibilidad, realizan verdaderos planes y programas de desarrollo olvidándose de las lechonas y la politiquería barata, será entonces sí, la vía más expedita para que en Colombia tenga un Maduro y podamos terminar como el vecino país, en la hecatombe social, económica, política e institucional. Una verdadera dictadura populista de medio pelo.

El otro tema candente es la justicia transicional. Las FARC pagarán por sus crímenes siempre y cuando confiesen el cien por ciento de sus delitos, de no hacerlo así serán juzgados por la justicia ordinaria recibiendo una pena mayor, y no por la justicia especial.

Debemos partir de que este acuerdo para las instancias y autoridades de la Corte Penal Internacional cuenta con todos los estándares internacionales establecidos, con lo cual es ya una garantía absoluta para el país y su institucionalidad.

La comunidad internacional es garante de estos acuerdos y los supervisará. Para ello existe un cronograma de verificación por parte de las Naciones Unidas. Vale la pena mencionar, que Colombia cuenta con países amigos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños “CELAC”, y de otros organismos internacionales que apoyan al país para esta verificación y también como donantes durante la etapa posterior que será la del posconflicto.

Es de resaltar el hecho de que las FARC se acogieron a lo que se dijo la Corte Constitucional relacionado con el plebiscito, que es lo que se conoce como Acto legislativo 1 de 2016.

Si no apoyamos el plebiscito el próximo 2 de octubre, pasará más de una década como lo señalo el Dr. Humberto De La Calle Lombana para que se dé de nuevo una oportunidad de negociación con las FARC o con cualquier otro grupo, y las circunstancias serán distintas, además del desangramiento en que se dejará al país y a muchas familias sumidas en la pobreza, y el dolor.

¿Que más tiene que pasar para que los colombianos nos pongamos la camiseta por el país? Este acuerdo no tiene dueño distinto que el de Colombia, y nuestro compromiso como colombianos es apoyarlo sin duda alguna, obviamente no es un acuerdo perfecto, pero es el mejor acuerdo de todos los tiempos, según lo mencionado por autoridades internacionales sobre la materia.

(*) Profesora universitaria y ex diplomática.[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2016/09/la-importancia-de-los-acuerdos-y-los-miedos-que-generan/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]