[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565905750374{margin-bottom: 38px !important;}»]En artículos recientes había compartido con ustedes el caso de la Sra. Marina Nossa Rojas, una anciana abandonada, en precarias condiciones de salud así como económicas, y que reside en la vereda Piamonte del municipio de Girardot, por lo que solicité a las autoridades departamentales y municipales su apoyo para garantizar los derechos fundamentales de esta venerable señora.
A pesar de que las autoridades respectivas no han hecho otra cosa que lanzarse la pelota mutuamente y lavarse las manos como Pilatos, es reconfortante saber que finalmente una institución como el Club Rotario de Girardot acudió a mi llamado en apoyo a esta señora, a quien se le estaba cayendo su casa.
Su Presidente, Sra. María Isabel Espinosa, acudió al llamado de solidaridad y caridad, y junto con la Policía Nacional y otras personas lograron mejorar su vivienda y hacerla más segura y apta.
En un país como Colombia, en el que, en medio de la violencia y con la historia de narcotráfico y polarización que hemos vivido, la mayoría de la gente ha perdido el sentido de la sensibilidad, la ética, y de la solidaridad con el otro, donde el dolor humano no importa porque nos hemos sumido en el egoísmo y en la problemática del día a día que han hecho que los valores de familia, religiosos, la ética, y la cívica pasen a un segundo o tercer plano en la sociedad, es placentero saber que una institución como los rotarios haya marcado la diferencia.
A los políticos no les interesa esta problemática social porque no es algo que genere votos; por ello, no se preocupan por invertir tiempo en darle solución a este fenómeno que sufren millones de colombianos que mueren en estado de abandono y de violencia.
La labor de los rotarios de Girardot que acudieron a mi llamado y han realizado una labor importante ayudando a reconstruir la vivienda de esta señora desprotegida y abandonada, es una actitud digna de imitar.
Si no aprendemos a sensibilizarnos y a ser solidarios con los demás, ¿qué clase de familia, de sociedad y de país estamos construyendo? ¿Cuál es entonces el ejemplo que le estamos dando a nuestros hijos y a las futuras generaciones?
Hemos venido hablando de paz, en un país convulsionado, a una sociedad que tiene sordera y ceguera sobre lo que debe ser el futuro de Colombia; por fortuna llegamos a un proceso de paz, pero gran parte de la sociedad colombiana sigue añorando la guerra; ¿cómo llegar a la paz si no pensamos en el otro, en la solidaridad y en caridad humana?
El Papa Francisco en su visita al país ha hablado de la paz, la solidaridad, el amor, el perdón, como una esperanza y un camino de vida para la reconciliación y el desarrollo de Colombia. Llamó a evitar la cizaña y habló de los peligros del dios dinero cuando las personas se interesan por la promoción social, beneficios materiales y el poder, y se olvidan del otro, y del que sufre.
Si la nación colombiana olvida valores fundamentales como la solidaridad, la caridad, la tolerancia, el perdón, que son la base para construir la paz y un diálogo positivo respetando las divergencias y diferencias, ¿cómo podemos entonces fortalecer la democracia y ayudar entre todos a construir un mejor futuro y un país en paz? Es una labor de todos y cada uno de los colombianos, y no solamente del Estado, aunar esfuerzos en procura de un mejor porvenir justo y armónico.
¿Cómo podremos exigir a los dirigentes políticos compromiso para con el país y la nación, si nosotros como sociedad somos igual de insolidarios, de indiferentes ante la desgracia y el dolor del prójimo?
Gracias a los rotarios de Girardot, a su Presidente, a la Policía Nacional y a todos aquellos que de una u otra forma han apoyado el llamado de solidaridad para ayudar a la señora Marina Nossa.
(*) Ex diplomática.[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2017/09/finalmente-hurra-por-el-club-rotario-de-girardot/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]