Hacia una patria con esperanza.

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[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565907215923{margin-bottom: 38px !important;}»]Esta campaña política para la presidencia se ha caracterizado por los miedos, desinformación, insultos y exclusión, lo cual refleja la falta de educación de un país.

Es preocupante esta situación, porque nos afecta directamente. Dejamos de ser objetivos y eso nos conduce al abismo. No podemos darnos el lujo de escoger mal o dejarlo de hacer, pues con ello estamos debilitamos la democracia.

Comparar la candidatura y la campaña de Gustavo Petro con  Daniel Ortega en Nicaragua es más que un absurdo. Me pregunto porque no la podemos comparar con José Mujica ex presidente del Uruguay, ex guerrillero, de izquierda, cuyo gobierno dejo un excelente legado al pueblo charrúa y ha sido un ejemplo de democracia y equilibrio político.

Cuando hablamos de izquierda no hablamos de comunismo ni de dictadura. La ideología liberal es de izquierda por ejemplo, y no se les ha tildado nunca a los liberales de comunistas. Prácticamente todos los  países europeos han tenido en algún momento de su historia Presidentes o Primeros Ministros socialistas, y siguen siendo democráticos y con economía de mercado, lo cual desvirtúa el maquiavélico cliché según el cual todo gobernante de izquierda va a cambiar el modelo económico del país que gobierna.

La política debe recuperarse, y debemos de nuevo tener ideales de país, disciplina y crear un nuevo partido en donde en verdad recoja el sentimiento nacional y no las mermeladas, que es lo que al parecer le interesan a los actuales partidos políticos nacionales.

El seguir insistiendo en la mentira del Castro Chavismo es ridículo e irrespetuoso. Seguir mintiéndole al país solo por llegar al poder, no es ético.

Colombia que se dice tener la democracia más antigua de la región, ya vive en casi la mitad del país en el “Castro-Chavismo” a causa de la falta de voluntad política de sus elites y gobernantes de cumplir con su función de estado social de derecho. Muchas de las poblaciones del sur y de las zonas Pacífica y del Caribe colombiano, no cuentan con condiciones de vida mínimas acorde a la dignidad humana. No hay carreteras, ni educación, ni electrificación, ni alcantarillado, ni salud, ni condiciones de higiene. Impera la ley del más fuerte, en donde las bandas criminales imponen su ley y atemorizan a la población, que ha sido abandonada por el estado.

En lugar de centrarnos en politiquería barata, deberíamos cambiar la historia del país, pensar en los vulnerables, consolidar los acuerdos y el posconflicto, recuperar el país en todos sus aspectos, especialmente en esa Colombia oculta en donde el estado no existe, reconstituir valores de país, y depurar las ramas del poder público, a fin de combatir la corrupción.

Es hora de dejar los odios, la exclusión y la violencia. La paz, la tolerancia, la razón son los caminos a fortalecer.

Los invito a que reflexionemos, sintamos aunque sea por primera vez el país. Es la hora de ser solidarios como sociedad y como nación. Hagamos política, volvamos al arte de gobernar, de no ser así la polarización nos conducirá a una lucha de clases sociales, y a odiarnos como país.

(*) Ex diplomática[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2018/06/hacia-una-patria-con-esperanza/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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