EVELIO GIRALDO OSPINA
JUAN SEBASTIÁN GIRALDO GUTIÉRREZ
Evelio Giraldo
Cuando comencé a escribir esta columna no sabía cómo hacerlo de tal manera que no repitiera las mismas frases que otros importantes columnistas han expresado sobre un gran ser humano que fue y sigue siendo Evelio Giraldo.
A pesar de la distancia geográfica tuve la fortuna de tener una cercanía con Evelio a través de largas conversaciones telefónicas. Siempre tuve la impresión de que Evelio además de ser un hombre sencillo, honesto que amaba lo que hacía y que le consagro la vida a su diario, era un gran amigo y una persona de mundo y de historias que lo deleitaban a uno cuando las contaba.
Un día quise conocerlo en persona y viaje a su querida Manizales en donde me reuní con él. El tiempo paso tan rápido que no me di cuenta de que el día había terminado. Su amabilidad, su gentileza y su don de gentes son algo que siempre fue muy característico en él, y que aprecie mucho.
Su confianza y amistad me marcaron, por eso hoy quiero rendirle a través de este breve escrito un sentido homenaje lleno de cariño y admiración.
Quiero también agradecer a una persona que aprecio mucho: Mario De la Calle Lombana, quien me presento a nuestro querido Evelio, y que gracias a lo cual descubrí a un ser fascinante que me permitió expresar mis opiniones a través de mis columnas.
A sus hijos y familia en general todo mi sentimiento de solidaridad frente a esta gran perdida, pero lo importante es que las ideas y el legado de Evelio seguirán perdurando como una manera de mantenerlo siempre presente.
(*) Exdiplomática y escritora