Mamma mia: el BBVA!

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[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565906217639{margin-bottom: 38px !important;}»]Todos creeríamos que el sistema financiero, y por ende los bancos, son serios y responsables con el dinero de los cuentahabientes, pero solo cuando ocurren ciertas situaciones, uno se da cuenta de que no es así.

Un amigo mío, que quiso sacar dinero del cajero del banco Citibank, no tuvo éxito en su gestión, pues realizó la transacción para tal fin, pero el cajero no le dio el dinero, aunque sí se lo debitó de su cuenta de ahorros.

Acá comienza su odisea que parecería más una novela kafkiana, pero que no es así.

Después de hablar con el Gerente del almacén Jumbo donde se encontraba el cajero, con el CITIBANK y con el banco BBVA donde tiene su cuenta, al amigo le dijeron que debía interponer una queja vía telefónica a su banco, para que este hiciera la reclamación con su homólogo, el Citibank, a fin de que le devolvieran el dinero a su cuenta de ahorros.

Después de toda esta tramitología y de haber tenido paciencia con el sistema telefónico del BBVA para poner la queja respectiva, el quejoso creyó que todo resultaría perfectamente, pues además habló con la funcionaria del banco encargada de manejar su cuenta VIP, quien le prometió colaborarle con su reclamación para que esta resultara eficaz y en el menor tiempo posible.

Lo penoso de todo ello es que dicha funcionaria nunca le ayudó, tampoco respondió a sus innumerables solicitudes de apoyo y a sus mensajes para saber cómo iba su reclamación y cuándo finalmente le reembolsarían su dinero.

Por lo anterior, tuvo que llamar nuevamente, y después de más de una hora en el teléfono, pudo hablar con un funcionario del BBVA para saber cómo iba su caso. Lo sorpresivo fue que el primer requerimiento quedó mal efectuado por culpa del primer funcionario de dicha entidad bancaria, y tuvo que tramitar nuevamente su reclamación.

Finalmente fue a ver también a la gerente del banco, quien lo atendió durante menos de un minuto, y le pasó el caso, para que le hiciera el seguimiento de su reclamación, a la misma funcionaria que en un inicio se había comprometido con el tema y que nunca le había respondido. Es decir, vuelve y juega.

Este caso lo lleva a uno a pensar que, en el caso del BBVA, la falta de ética profesional por parte de algunos de sus funcionarios o por lo menos de los involucrados en esta oportunidad, raya en lo escandaloso, pues para recaudar el dinero de sus clientes, prometiéndoles esta vida y la otra  están listos, pero para apoyar a uno de sus clientes preferenciales a tener éxito en su reclamación para que el CITIBANK le devuelva el dinero, no existen.

 

Si el sistema bancario no tiene la responsabilidad, ni el mínimo de decoro para responder ante estas situaciones, no vale la pena utilizarlo.

Si estas pequeñas situaciones no se pueden resolver, imagínense qué puede suceder ante hechos más contundentes, y el daño que pueden causarle al país y a su economía con estos hechos tan deshonestos y antiprofesionales.

En verdad el BBVA deja mucho que desear. Si esto le está sucediendo a un cliente VIP, ¿qué le podrá suceder a uno que no lo sea?. Su política de marketing es toda una mentira. Es un banco que no ayuda ni apoya a sus clientes en nada.

Definitivamente vivimos en un país en donde los anti-valores y la deshonestidad parecerían ser el pan de cada día. ¿Para dónde vamos? ¿A quién quejarse para que sus derechos como en el caso que acá expongo no sigan vulnerándose, y no le roben el dinero a este ciudadano? Entre tramitología y deshonestidad nos estamos hundiendo como país y como sociedad. Cada día comenzamos a parecernos más a una república bananera. ¡Qué horror![/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2018/01/mamma-mia-el-bbva/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]