[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565758870411{margin-bottom: 38px !important;}»]Con el triunfo de la oposición en Venezuela, se le presenta un escenario difícil al Presidente Maduro debido a que no tiene la mayoría, y al país también, teniendo en cuenta a la vez lo ya anunciado el viernes 30 de octubre por este mandatario, en el sentido de: ‘’ que, en el caso «hipotético negado» de que la oposición ganara
en las elecciones legislativas del 6 de diciembre de este año, «no entregaría la revolución y la revolución pasaría a una nueva etapa»’’., con lo cual pone al país, en un peligro institucional, jurídico importante, sin mencionar el aniquilamiento de la democracia y de sus instituciones.
De otra parte, será una dura tarea para la oposición entrar y obtener un consenso o una negociación con el oficialismo en el poder, en especial en temas vitales como la violación de los Derechos Humanos, la liberación de los presos políticos, y el encarrilamiento de la economía.
Lo cierto es que teniendo una inflación de más del 200 por ciento un desabastecimiento no solo de los productos de primera necesidad sino en general; un discurso recalcitrante y trasnochado del Presidente Maduro y de la cúpula del poder; un país con una gran inseguridad de tal manera que se le considera el segundo país con la mayor tasa de homicidios en la región; la inexistente dinámica de las empresas debido al caos económico; la crisis actual del petróleo en donde China no puede atraer más petróleo pesado venezolano, unido al hecho de la gran disminución de la refinación del crudo venezolano en el exterior ante la decisión del extinto presidente Chavez de dejar de lado sus mercados tradicionales y el fracaso de la obra de refinerías alternativas en Asia y el resto del mundo. El galopante gasto fiscal; la caída del precio petrolero que viene desde el 2014; la corrupción; la violación a los derechos humanos que se viene mencionando en distintos escenarios; hechos estos, que junto al nuevo aire en Latinoamérica y en especial en Suramérica luego del triunfo del nuevo presidente de Argentina quien desde ya, puso en el sitio que le corresponde a su homologo venezolano, y además, menciono que
lideraría la salida de Venezuela del Mercosur, con lo cual, El Presidente Maduro pierde un gran aliado quien fuera la hoy expresidente Cristina Kirchner, y tiene al frente un panorama bastante gris para digerir.
Lo más importante es, la pérdida de credibilidad del mandatario venezolano dentro de su propio país, y el surgimiento y fortalecimiento de nuevos actores que son: la sociedad civil, los empresarios y la iglesia, tal como lo menciono en una entrevista recientemente el sociólogo alemán Heinz Dieterich, a quien se le considera el inspirador del socialismo del siglo XXI.
En el escenario internacional debemos hacer atención a los socios ideológicos que tiene en el momento, y a los nuevos escenarios de poder que se están dando a nivel global teniendo en cuenta los acontecimientos actuales mundiales unidos a dichos actores, ya que dentro de un contexto de globalización e interdependencia, actores como China, Rusia, Siria, Irán, son actores que junto con EstadosUnidos tienen una representación especifica en términos de poder, y que de hecho, influyen dentro de la geopolítica regional, y por supuesto algunos de ellos tienen una relación cercana con el vecino
país, hecho este que tendría una repercusión en distintos sentidos tanto al interior como al exterior de Venezuela y de la región en general, y en especial para los intereses de Colombia.
Lo lamentable de todo ello, es que, ante este panorama poco alentador, a pesar de la esperanza y el júbilo que desato el triunfo de la oposición, hay que ser cautelosos y armarnos de sabiduría para saber actuar ante los desmanes que pueda tener el presidente Maduro, ya que todo repercute para bien o para mal en Colombia.
A pesar del tono aparentemente conciliador del Presidente Maduro en la instalación del Parlamento del vecino país, y la cantada de verdades como se diría en el argot popular por parte del nuevo Presidente de la Asamblea señor Ramos Allup, quien respondió al discurso del Presidente, y en donde le pidió un diálogo permanente al Gobierno chavista, las esperanza de que las cosas salgan bien al final son relativas, pues son famosas sus bravuconadas las que responden a medidas impulsivas cuando algo no sale como él lo desea.
De todas maneras, tendrá que aprender a negociar y a ir pensando en cambiar parte de su estructura política populista retardataria para los tiempos de hoy, ya que ni los propios chavistas resisten el desabastecimiento de los productos de primera necesidad y la miseria en que tiene al pueblo venezolano.
La reforma económica que plantea el presidente como el control del cambio, no responde realmente a lo que Venezuela necesita para responder a todos los innumerables problemas de todo orden que hoy presenta.
Lo cierto es que la doble moral del Presidente Maduro raya a lo absurdo, cuando habla que Colombia es la culpable del contrabando de su país, pero lo que se ha comprobado es lo contrario. Todo esto nos hace pensar que la oposición tendrá una dura tarea para tratar entre otras cosas de normalizar las relaciones bilaterales entre los dos países en la zona de frontera, y necesitará de bastante paciencia y sabiduría para lograr los cambios que requiere ese país, sin mencionar que nosotros los colombianos necesitaremos la paciencia del santo Job, pero también la firmeza y la autoridad que se debe de tener para defender el honor y la soberanía de Colombia y de los colombianos. Que no nos tiemble el pulso para poner en el sitio que le corresponde a este presidente. Gracias a Dios, el señor Allup tuvo carácter.
Profesora Universitaria y ex diplomática.[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2016/01/y-venezuela/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]