La paz y el populismo punitivo

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[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565906666541{margin-bottom: 38px !important;}»]No es comprensible que siendo la paz un bien supranacional y un derecho fundamental,  los colombianos no tengamos conciencia de su importancia para nuestro diario vivir, para el desarrollo de  nuestro país, y sigamos siendo borregos del sistema populista punitivo que impone algunos grupos políticos que han venido mintiéndole al país, y diabolizando el tesoro más importante que tenemos entre las manos, que son los acuerdos de paz y la paz como tal.

Este populismo punitivo que utiliza los miedos y los sentimientos de las masas para tergiversar las bondades de la paz, y para culpabilizar a un solo actor del conflicto armado, desconociendo los demás actores como el estado mismo, y como aquellos grupos políticos que irresponsablemente llaman a la guerra, y creen que aumentando las penas de algunos delitos solucionan el problema de la desigualdad social, de la exclusión, de la inequidad y de la deuda social que políticos como los actuales partidos políticos de manera irresponsable, corrupta y deshonesta, han dejado en el país desde décadas atrás, y por qué no decirlo desde siglos, donde se han repartido el estado de manera irresponsable, desconociendo los derechos de las minorías, pero utilizando los sufrimientos y las miserias de estas, para hacer política pero sin dar respuestas. Es decir, comercializando los sufrimientos de los más vulnerables a favor de sus propios intereses mezquinos, fortaleciendo los cacicazgos y la politiquería barata.

Cuando Humberto De la Calle hizo el llamado de que se “están tirando la paz”, no les gusto a estos politiqueros, porque los saco de su zona de “confort”, y es mejor venderle la soberanía del país y nuestras instituciones a un país extranjero como Estados Unidos que siempre se ha creído la estrella polar como así lo denomino el presidente  Marco Fidel Suarez,  que pensar en nuestra propia seguridad nacional.

Son tantos los odios que se tienen contra el grupo de la FARC, que nos enceguece y no nos dejan ver que el extraditar de manera precipitada y sin análisis al Sr. Santrich no es conveniente para el país por tratarse de un problema nada menos que de seguridad nacional; y es mejor entonces deformar la noticia y decir que si no se extradita es impunidad, como si la justicia colombiana y sus instituciones fueran tan fallidas e incompetentes, que tenemos que acudir a otro país para que haga justicia por nosotros.

De la Calle y sus seguidores no han hablado de impunidad, se ha dicho utilicemos nuestro aparato judicial tanto la JEP como la justicia penal ordinaria si el caso. El tema es profundo, va más allá de una simple extradición, es un tema de seguridad nacional, y además, los acuerdos de paz y la paz es un tema constitucional, supranacional, por ser la paz un derecho obligatorio a preservar, donde el mundo entero lucha por salvaguardarla, y a nosotros nos ha quedado grande, solo porque unos pocos dice que es mejor la guerra que la paz.

¿Cuándo aprenderemos a ser nacionalistas, a pensar por nosotros mismos y a favor nuestro? El estado debe cumplir con lo pactado, más aun cuando existe un compromiso unilateral que Colombia hizo ante las Naciones Unidas frente a la paz, y además nos constituimos en la esperanza de un mundo en guerra, diciendo que si es posible negociar para conseguir la paz, y que la guerra solo trae más guerra, odios, sufrimiento, miseria y desintegración social.

Pensar que estos acuerdos de paz son la paz total, no es verdad, pero si son el inicio de la misma, y la posibilidad que un estado inoperante gobernado por las elites que se han tirado el país y que son las responsables de la desintegración social, la corrupción y la guerra en la que vivimos, vuelva a retomar parte del territorio del estado que ha perdido por falta de políticas sociales y de hacer presencia en cada rincón de nuestro territorio.

La miopía de algunos colombianos es penosa y absurda, cuando no se dan cuenta que tenemos en nuestras manos el mejor momento histórico para saldar esta deuda social, para desarrollarnos, para reconciliarnos dentro de un país en donde todos quepamos, para decidir por nosotros mismos y no para que decidan por nosotros.

La democracia no se puede escudar en unas mayorías que maten los derechos de unas minorías que han estado excluidas por décadas o por siglos. Estas minorías son las víctimas de un conflicto injusto. ¡Reaccionemos! ¡Es la hora de pensar en nuestro presente, en nuestro futuro. Es la hora de cambiar, de luchar por la implementación de los acuerdos de paz,  y por ende de nuestra anhelada paz!.

Los partidarios de la paz no hablan de impunidad, solo de aplicar la ley. La extradición es una facultad del Presidente, él no está obligado a extraditar. Lo importante y lo que debe imperar es nuestra Seguridad Nacional. No permitamos que nuestros odios por la FARC nos enceguezcan y nos conduzca a más guerra y al abismo. No permitamos que partidos políticos que nos mintieron  en el plebiscito desfigurando los acuerdos de paz, nos sigan manipulando con más mentiras. Digamos ¡Basta ya!!No más mentiras!. ¡Primero Colombia, primero la paz, primero nuestro presente y el futuro de nuestras generaciones!. ¡No más corrupción! Vamos Colombia ¡REACCIONA!, no seamos borregos.

 

(*) Ex diplomática[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2018/05/la-paz-y-el-populismo-punitivo/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]