[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565906486207{margin-bottom: 38px !important;}»]Parece ser que los valores, la disciplina y la lealtad no existen en este país y menos en la política, pues cada vez nuestras actuaciones se parecen más a la politiquería de países perdidos en la geografía.
Es aterrador lo que está sucediendo en las toldas liberales, porque va contra la ética y los principios del liberalismo, y pone en tela de juicio el liderazgo el señor expresidente César Gaviria frente a la dirección del partido liberal, cuando se lee la noticia que salió el 23 de marzo del año en curso, por Caracol Radio titulada “Sectores del liberalismo analizan apoyo a Iván Duque”.
En dicha noticia se dice que “el ex presidente Gaviria ha recibido varios llamados de congresistas para que no se descarte la posibilidad de abandonar la campana de Humberto De la Calle”..… y en otro párrafo dice: “Recuerdan que Duque perteneció a las juventudes liberales y que incluso trabajó en el partido años atrás, pero además mantiene una estrecha relación con Simón Gaviria con quien planea reunirse durante su visita a Estados Unidos donde el ex director de planeación nacional se encuentra dictando clases en la Universidad de Harvard.”
En el país de Macondo la realidad raya en lo absurdo y ridículo. No es comprensible que vivamos en un pasado con argumentos tan inadmisibles como decir que candidato Duque perteneció al liberalismo y por ello hay que apoyarlo. ¿Cómo es posible que vayamos a desperdiciar a uno de los mejores candidatos que ha tenido la colectividad roja, que además le está apostando a un país más justo, igualitario, desarrollado y a la reconstitución del partido liberal, y el director del partido no tenga el liderazgo para llamar a la unidad en torno al candidato?. Entonces significa que el señor expresidente, o no tiene la capacidad para llamar a la unidad y a la disciplina, o simplemente está asegurando una posición burocrática para su hijo quien seguramente tendrá aspiraciones como buen delfín a una candidatura roja en una próxima elección.
Los colombianos de bien y en especial los liberales, nos sentimos traicionados, porque aquellos senadores que se hicieron elegir por el partido liberal y que ahora juegan a ser Judas Iscariote, queriéndose ir para otras toldas, nos engañaron y están cayendo en la doble militancia.
¿Cómo es que para hacerse elegir son liberales, pero para apoyar a su candidato son de otro partido? Entonces, ¿por qué no se hicieron elegir desde un principio por el Centro Democrático?
En los países desarrollados esta conducta corrupta y manzanilla de los políticos se castiga con la revocatoria de su elección, con lo cual invito a mis compatriotas a acabar con estas componendas y deslealtades, pues si eso es así, imagínense cómo será el manejo que se le hará al país, sin gobernabilidad, y debilitando aún más la ya frágil democracia que tenemos.
Definitivamente el Dr. De la Calle es un político de altura, que quizá nos quedó a nosotros grande a los colombianos; un estadista que tal vez no merecemos, pues al parecer nos hemos acostumbrado a la doble moral, nos quejamos de los corruptos, pero seguimos votando por ellos y eligiéndolos.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos sigan manoseando de esta manera?. Es hora de protestar, y de hacer un movimiento ciudadano en el cual la gente de bien firme y se oponga a esa doble militancia. Es cuestión de dignidad. Si se inscribieron en el partido liberal deben apoyar a su candidato. Si no, que se retiren y le permitan a otro ocupar su curul, pues ellos fueron elegidos por votos liberales y no por votos de otros partidos.
Es hora Dr. De la Calle de tomar el liderazgo de la colectividad o designar a quien deba tomarlo, y llamar a la unidad y a la disciplina. No más tomadura de pelo y falta de respeto.
(*) Ex diplomática[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2018/03/con-amigos-asi-paque-enemigos/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]