El logro de la paz

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[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565905468067{margin-bottom: 38px !important;}»]En ocasiones no deja uno de sorprenderse que mientras el mundo celebra el fin de las FARC como guerrilleros y la entrega de las armas como fin de un proceso preestablecido, algunos colombianos en lugar de celebrar este hecho histórico, lo critican; parecería que nos hemos acostumbrado a la guerra que no vemos las bondades de la paz, en especial en las zonas de conflicto en donde las poblaciones comienzan después de tantos años de tragedia a normalizar sus vidas.

Todo esto nos lleva a la reflexión, pues la falta de solidaridad y de unión de la sociedad colombiana en pro de los que sufrieron los estragos de la guerra es enorme, es como si existieran muchas Colombias indiferentes e insolidarias entre sí.

Evidentemente en este país la falta de sentido de pertenencia y de patriotismo es tan grande, que no permite mirar la importancia de este suceso que se llevó a cabo el pasado mes de junio.

Es iluso pensar que el ingreso de las FARC a la legalidad constituyéndose en un grupo político si bien es un hecho trascendental porque cierra el último conflicto regional que surgió dentro del contexto de la guerra fría, no elimina hechos violentos que tienen causas distintas a dicho conflicto, como son los actos bélicos de las BACRIM, o hechos como el ocurrido en el Centro Andino, entre otros más, cuyos orígenes responden a la descomposición social y a la falta de presencia del estado.

No se puede descalificar la relevancia del comienzo a la vida política de las FARC. Nadie antes podría haber creído que esto se pudiera dar, el país fue escéptico en su momento frente a lo que hoy es una realidad.

En una nación democrática, se debe permitir el disenso de las ideas, y es en las urnas donde se debe llevar esta confrontación y no con las armas o con el odio, pues el respeto se ha perdido y el expresar las ideas políticas termina siendo motivo de bulling.

Si los colombianos queremos pacificar realmente el país debemos asumir nuestras propias responsabilidades como ciudadanos, dejar de criticar por el simple placer de hacerlo, dejar los odios y reconstruir los valores de país que hemos perdido. Como decía el presidente John F. Kennedy, “debemos preguntarnos qué podemos hacer nosotros por el país, y no qué puede hacer el país por nosotros”.

Debemos reconocer que a pesar de la debilidad en que quedaron las FARC gracias a la política de “seguridad democrática”, la paz no se iba a lograr debido al apoyo estratégico con que contaba esta guerrilla de parte de los países vecinos. 

(*) Ex diplomática[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2017/07/el-logro-de-la-paz/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]