¿En qué país vivimos?

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[vc_row css=».vc_custom_1423751086688{margin-bottom: 0px !important;}» parallax_background=»»][vc_column][vc_column_text css=».vc_custom_1565904565285{margin-bottom: 38px !important;}»]Recientemente salió en los distintos medios del país la noticia sobre la reciente violación a nuestra soberanía nacional en el municipio de Arauquita por parte de los militares venezolanos.

En igual sentido se dio a conocer la noticia relacionada con las embarcaciones que ingresan ilegalmente a pescar a aguas colombianas, la mayoría de ellas con banderas de Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Panamá y  Venezuela.

Estas noticias que producen dolor de patria, tiene relación a lo que sucede actualmente en la Amazonia colombiana.

Cuando recorremos la Amazonía además de deleitarnos con su imponencia y biodiversidad, encontramos distintas tribus indígenas, y el majestuoso río Amazonas con todo lo que ello ofrece en materia de sostenibilidad del medio ambiente y de recursos para el sustento de numerosas familias, y el ecoturismo.

Lo lamentable de ello, es que el ecoturismo que se está desarrollando a pasos agigantados en esta región del país no tiene en cuenta las reglas mínimas de sostenibilidad del ecosistema y del medio ambiente, por lo que para la mayoría de estas empresas turísticas y hoteleras, lo que importa son las jugosas ganancias que esta actividad productiva deja.

Es triste ver como desconocen el manejo que se le deben dar a las basuras, pues parte de ellas la arrojan al río Amazonas, contaminándolo de esta forma además de la polución que deja los viejos botes que navegan de manera permanente por sus aguas.

Cuando se visitan algunas tribus como parte del tour obligado a la zona, lo primero que salta a la vista es la miseria y el olvido a que están sometidos, pues viven de la limosna que le dan los tour operadores por permitirles acoger a los turistas que ellos traen.

La falta de higiene, de salud, de educación, de vivienda digna, de agua potable y de servicios públicos son los problemas que afrontan estos resguardos indígenas.

La población infantil indígena es alta, y su realidad es lamentable, pues a los 12 años la mayoría de las niñas son madres, y una familia puede tener 6 hijos o más, con lo cual se requiere de una mayor presencia profesional y médica calificada para afrontar los distintos problemas que esto genera.

Al visitar Leticia la capital del departamento del Amazonas, lo primero que se percibe es el desorden y el mal estado de sus vías, además de la venta enorme de leña y carbón vegetal, con lo cual se recuerda a Haití que un día fue la perla del Caribe, pero que comenzó de esta manera, deforestando y acabando con su vegetación para convertirla en carbón vegetal para el consumo diario en la cocina.  Es entonces como la crónica de una muerte anunciada.

Todo lo anterior, tiene una relación común, y es la ausencia del estado. Me pregunto entonces, ¿dónde están los ministerios de Salud, Ambiente y Desarrollo Sostenible, Educación, Comercio Industria y Turismo, Cultura y Relaciones Exteriores que no ejercen el rol que le corresponde en esta zona del país en particular, y en las zonas fronterizas en general?

Parece que no aprendemos de nuestros errores y de nuestra historia. La falta de presencia del estado colombiano en las regiones de frontera permite no solo la violación de nuestra soberanía como lo ha venido haciendo de manera reiterativa Venezuela desde hace más de dos años, sino el surgimiento de grupos al margen de la ley que pretenden reemplazar de manera ilegal y violenta al estado.

Como conseguir el desarrollo del país si no invertimos en las clases o en las etnias menos favorecidas. Recordemos que todos ellos, como los indígenas, también son colombianos.

¿Dónde están las obligaciones y responsabilidades del estado colombiano para con su pueblo y para con el mundo en materia del medio ambiente, sostenibilidad, y en el mantenimiento de los ecosistemas?

¿Estamos esperando que el río Amazonas sea otro río contaminado inviable como lo son los ríos Bogotá y el Magdalena? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos violen nuestra soberanía y que saqueen nuestros recursos naturales y nuestro patrimonio cultural e histórico? ¿Dónde está nuestro nacionalismo y solidaridad de nación para hacernos respetar y para conservar lo que es nuestro?

Me pregunto entonces, ¿Qué clase de país y de nación somos, y cual país queremos tener, y como queremos ser?

¿Vamos a esperar entonces, que en esta zona del país ingresen y se perpetúen otros grupos ilegales  que fomenten el narcotráfico, los cultivos ilícitos, siembren el terror a la población, y acaben con nuestros recursos y nuestros ecosistemas? ¿Dónde está nuestro Gobierno y el Estado que se requieren con mayor presencia y decisión en nuestras fronteras?

¡De por Dios, reaccionemos¡ Queramos y luchemos por nuestro país, por su unidad y por una mejor justicia social¡

(*) Ex Diplomática.[/vc_column_text][vc_column_text]http://www.eje21.com.co/2017/03/en-que-pais-vivimos-2/[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]